
Todavía esta demasiado cercano, el recuerdo de ese dolor profundo pero también algo dentro de mi quiere volver a creer, pero ya no soy el mismo ser. Es como si fuese un árbol que le han dado cien hachazos, y por duro no ha caído. Creo que aun estoy lleno de sangre, de mi propia sangre derramada. Creo que aún me duele el dolor de lo vivido, es quizás que pudiese entender a Lázaro, he vuelto como de la muerte, y me siento medio vivo, pienso que necesito tiempo, para creer otra vez en las estrellas del firmamento y que su luz me anuncie una mañana aun luminosa.
Aquella lagrima que toco mi boca ha cambiado el ciclo de la historia. Me he caído por un despeñadero y me he visto a mi mismo, en pedazos, y ahora todo se ha juntado; no sé si reír, no sé si llorar , pero algo he podido entender y esto aquí declaro:
“Para vivir es necesario amar y ser amado. La vida sin amor es tan solo puro dolor. El amor tiene que cuidarse, y cuidarse de tal manera que conscientemente tendríamos que dar hasta la misma vida entera por amor”.
Yo no me siento feliz pero no siento el desprecio de la vida, ni la agonía de una existencia perdida, quizás mas bien que estoy volviendo a respirar y hasta que tengo miedo de creer, pero me aferro a mi Dios que es el que me rescato de las tinieblas y se también que mañana en virtud del amor, el día será mejor.